Muchas veces entre el café de la tarde y la espera de los amigos, te veía llegar...Con tu tradicional sombrero y tus pesados espejuelos, te sentabas entre nosotros y se llenaba el aire de arte.
Humildemente entre los que no imaginábamos tu grandeza, llenabas la tarde de sabrosa y colorida conversación.
Muchas de mis inolvidables tardes en la Plaza de armas, te incluyen.
Así te recuerdo Maestro, compañero, Tufiño.
Descansa en Paz.




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Girly
Mariposas
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